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Retinopatía diabética: cuando la diabetes causa problemas oculares

La retinopatía diabética es una complicación ocular causada por la diabetes. Es la enfermedad que se produce cuando la diabetes afecta al fondo del ojo, es decir, a la retina. Los vasos sanguíneos de la retina se deterioran y producen hemorragias o acumulación de líquidos que pueden provocar pérdida de agudeza visual e, incluso, ceguera. La Dra Anna Sala, especialista de retina de visionclinic+, nos explica qué tratamientos existen, y nos habla de la importancia de las revisiones oculares periódicas para prevenirla.

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El control de la diabetes, la mejor prevención

Es importante saber que el buen control de la diabetes desde el inicio de la enfermedad es la mejor estrategia preventiva para retrasar la aparición y/o la agresividad de las lesiones en la retina. Pero cuantos más años dura la diabetes, más riesgo hay de desarrollarla.

Entre los principales factores de riesgo de la retinopatía diabética, existen los modificables, es decir, que podemos modificar o controlar mediante un buen estilo de vida y controles periódicos. Eso son: control de glucemia, presión arterial, altos niveles de lípidos y nuestros hábitos de vida. Y luego están los no modificables, como la duración de la diabetes, la edad, la predisposición genética y la etnicidad.

Puede dar o no síntomas, por lo que la prevención pasa por hacerse revisiones periódicas del fondo de ojo. 

Dra. Anna Sala

En general, si la retinopatía diabética se detecta a tiempo y con los tratamientos actuales, en la mayoría de los casos se consigue evitar la pérdida visual e, incluso, en algunos pacientes, mejorar la visión.

¿Cómo se diagnostica la retinopatía diabética?

El diagnóstico de la retinopatía diabética se realiza al detectar las alteraciones retinianas características en un examen de fondo de ojo. Primero, se aplican unas gotas para dilatar las pupilas, y después, se realiza este examen, simple e indoloro. En algunos casos es necesario visualizar los vasos sanguíneos mediante la prueba denominada angiografía fluoresceínica.

Otra de las pruebas imprescindibles en pacientes diabéticos es la OCT (tomografía de coherencia óptica), una técnica de diagnóstico, control y seguimiento que ha supuesto uno de los mayores avances de la oftalmología en los últimos 20 años, ya que es cómoda, no invasiva y sencilla de realizar. Con la OCT vemos la parte central anatómica de la retina, la mácula, y todas sus capas. 

En estado normal, la mácula tiene una depresión central. Si no existe esta depresión, el paciente pierde la visión en detalle, la visión fina. En paciente diabético, cuando hay afectación en la mácula en forma de acúmulo de líquido (Edema Macular Diabético) es cuando encontramos una desestructuración, un aumento del grosor y que ha perdido la depresión central, lo que repercute en la visión de forma importante.

Dra. Anna Sala

Aparte del examen de fondo de ojo, otra de las pruebas claves en pacientes diabéticos es la OCT (tomografía de coherencia óptica), que nos permite detectar si hay afectación en la mácula en forma de acúmulo de líquido (Edema Macular Diabético).

¿Qué tipos de retinopatía diabética existen?

La retinopatía diabética se clasifica en función de los cambios que presenta el fondo del ojo, y según la gravedad y la extensión de las lesiones:

• No proliferativa leve. Cambios leves en el fondo de ojo.
• No proliferativa moderada. Cambios graves, pero no en todo el fondo de ojo.
• No proliferativa grave. Cambios graves y en todo el fondo de ojo.
• Proliferativa. La fase más avanzada y grave de la enfermedad, con aparición de vasos nuevos anómalos y/o hemorragias internas.

También se clasifica en función de si presenta o no cúmulo de líquido en la parte central de la retina, es decir, si presenta edema macular diabético (EMD) o no.

El EMD se presenta solamente en el 3% de los ojos con retinopatía no proliferativa leve, aumentando al 38% en aquellos ojos con retinopatía no proliferativa de moderada a grave y al 75% en los que tienen retinopatía proliferativa.

Los pacientes que padecen EMD pierden visión desde el comienzo y pueden no recuperarla si no reciben el correcto tratamiento.

Dra. Anna Sala

Es muy importante conocer que los pacientes con retinopatía que no presentan EMD, no notan disminución de su agudeza visual hasta las formas más graves (proliferativa). Es por ello que se realizan controles de fondo de ojo, para detectar la presencia y gravedad de la enfermedad lo antes posible.

¿Cómo puede tratarse la retinopatía diabética proliferativa?

El tratamiento estándar para la retinopatía diabética proliferativa, es el tratamiento con láser (panfotocoagulación). Sin embargo, con la llegada de las nuevas terapias farmacológicas han aumentado las opciones terapéuticas, siendo los estándares de eficacia mucho más altos que cuando el láser era la única opción.

Por ello, hoy en día, el tratamiento con láser para el EMD ha quedado limitado a muy pocos casos, y en la mayoría la farmacoterapia intravítrea constituye el tratamiento de primera elección.

Los fármacos aprobados y que se administran a nivel ocular mediante inyección, para el tratamiento del EMD son:

– Fármacos anti-VEGF:  

Bloquean la acción de una molécula muy implicada en el edema macular diabético. Son fármacos líquidos y deben inyectarse varias veces a lo largo del año, ya que su efecto no suele durar más de un par de meses.

 

– Corticoesteroides:  

Bloquean la inflamación ocular que acompaña el edema macular diabético. Son fármacos sólidos (implantes) y pueden durar varios meses dentro del ojo, por lo tanto, no son necesarias tantas inyecciones.

En las fases más avanzadas y grabes de la enfermedad, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (vitrectomía pars plana), si existe hemorragia vítrea muy densa o recurrente, un desprendimiento de retina traccional o un edema macular que no responde a los tratamientos.

¿Es una enfermedad con buen pronóstico?

El pronóstico visual depende mucho del grado de afectación de la retinopatía diabética y, sobre todo, de si hay o no edema macular diabético. Con los tratamientos actuales, si se diagnostica la enfermedad a tiempo, se puede estabilizar y, en muchos casos, no afectar la visión. Sin embargo, algunas personas con edema macular crónico resistente al tratamiento pueden no recuperar la visión central.

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