Las nuevas terapias inmunitarias han revolucionado el tratamiento del cáncer, pero también pueden provocar efectos secundarios oculares. Hablamos con el Dr. Alfredo Adán, especialista en retina y uveítis, sobre cómo detectarlos y tratarlos a tiempo.
Nuevas terapias contra el cáncer y salud visual
Las nuevas terapias inmunitarias están cambiando el pronóstico de muchos pacientes con cáncer. Gracias a tratamientos como los inhibidores de puntos de control inmunitario (checkpoint inhibitors) o los anticuerpos conjugados, hoy es posible mejorar significativamente la supervivencia en numerosos tumores.
Sin embargo, como ocurre con cualquier tratamiento innovador, también pueden aparecer efectos secundarios. Algunos de ellos afectan a los ojos y, si no se diagnostican a tiempo, pueden comprometer la visión.
Con motivo del Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer, hablamos con el Dr. Alfredo Adán, director médico de visiõnclínic y referente internacional en retina y uveítis, para entender por qué es importante prestar atención a la salud ocular durante estos tratamientos.
¿Por qué la inmunoterapia puede afectar a la vista?
A diferencia de la quimioterapia convencional, la inmunoterapia estimula el sistema inmunitario para que sea el propio organismo quien ataque las células tumorales.
En algunos pacientes, esta activación inmunológica también puede desencadenar reacciones inflamatorias contra tejidos sanos, incluido el ojo. Estas complicaciones son poco frecuentes, pero requieren un diagnóstico precoz y un abordaje coordinado entre oftalmólogos y oncólogos.
Alfredo Adán
“Si a raíz de estos tratamientos surge una uveítis es clave saber diagnosticarla y hablar con los oncólogos para establecer una pauta terapéutica conjunta, para que el pronóstico vital del paciente y también el visual sean lo más favorables posibles"
¿Qué síntomas oculares pueden aparecer?
Los efectos secundarios dependen del tratamiento y de cada paciente, pero los más habituales son:
– Visión borrosa o visión doble, uno de los síntomas más frecuentes.
– Uveítis, una inflamación de la úvea que puede provocar dolor, enrojecimiento ocular, sensibilidad a la luz y disminución de la visión.
– Ojo seco, sensación de arenilla, escozor o lagrimeo persistente.
– Conjuntivitis y queratitis, inflamaciones que pueden afectar a la superficie ocular.
En casos menos frecuentes también pueden aparecer complicaciones como neuritis óptica, alteraciones retinianas o síndromes inflamatorios autoinmunes que requieren atención especializada.
¿Cuándo pueden aparecer estos efectos secundarios?
Los síntomas pueden comenzar pocas semanas después de iniciar el tratamiento, aunque también pueden aparecer meses más tarde. Es importante que cualquier cambio en la visión, aunque parezca leve, sea valorado por un oftalmólogo con experiencia en enfermedades inflamatorias oculares.
¿Se pueden tratar?
En la mayoría de los casos, sí. Muchas de estas complicaciones responden bien a tratamientos oftalmológicos específicos, como colirios con corticoides u otros fármacos antiinflamatorios, siempre bajo supervisión médica.
La clave está en actuar precozmente y decidir conjuntamente, entre oftalmología y oncología, cuál es la mejor estrategia para controlar la inflamación sin comprometer el tratamiento contra el cáncer.
El valor del abordaje multidisciplinar
Precisamente uno de los principales valores de Visionclinic es que nuestro equipo desarrolla parte de su actividad asistencial e investigadora en el Hospital Clínic de Barcelona, lo que facilita un trabajo coordinado con especialistas de otras áreas médicas, incluida la oncología.
Alfredo Adán